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Sanando mi ignorancia
Tenía 1 hora y 20 minutos antes de que empezara la novela de mi abuela.
Sabía que la película duraría más, pero podía acabar de verla en otro momento, si era necesario.
Los rótulos me informaron "Sophia Loren y Marcello Mastroianni", y entonces pensé "será la primera vez que veo a estos actores en una película".
A continuación me dije "Pobre de mí y de mi ignorancia! Cuánto me queda por aprender!"
Me reí, sonreí, me exalté, me dolió, me enojé y sentí los sentimientos de los personajes como si fuesen los míos.
Y si no lloré fue porque el cine nos hace cada vez más fuertes, porque podemos ser otros protagonistas y seguir viviendo situaciones reales y sentirnos identificados en muchos momentos.
Siento que hoy Scola me enseñó y yo también logré aprender.
Y por eso mandé a mi abuela a la cocina hasta que terminara la película.
Benigna Torres 
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