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El arenque desbocado
El problema de esta película es que, a menudo, los experimentos no arrojan los resultados buscados. La mayoría de las críticas de los espectadores señalan que lo mejor de la cinta son los efectos especiales y el diseño del monstruo, y que lo peor es la interpretación y el desarrollo argumental, deslavazado y, en muchos momentos, inverosímil. Curiosamente, el primer aspecto depende de la industria norteamericana, y todo lo demás es genuinamente "Made in Korea". Entiendo que esto pueda disgustar a aquellos que piensan que cualquier filme oriental (o por extensión, no estadounidense), por el hecho de serlo, es una especie de obra maestra inmanente. Supongo que tampoco les resultará agradable a quienes se retuercen de gusto al comprobar que el verdadero responsable de toda la tragicomedia que narra la película es un malvado occidental, a buen seguro norteamericano y enemigo del Protocolo de Kyoto, cuya perversidad medioambiental desencadena la desgracia.
La película arranca bien, el monstruo sorprende por su diseño y movimientos (aunque los efectos especiales tampoco son para tirar cohetes), pero a partir de la primera media hora, se torna difusa, aburrida, con personajes que entorpecen la narración, y con un exceso de metraje bastante evidente. No creo que los actores sean malos, sino que el cine coreano, mucho más que el chino o el japonés, es bastante dado al histrionismo. Pero ese patrón encaja difícilmente con los códigos del cine de monstruitos, y quizá sea eso lo peor de la película, que intenta mezclar dos géneros, la parodia y el terror-fantástico, que son muy difíciles de amalgamar. Desde luego, el resultado es fallido. Una película decepcionante, pero tampoco es la peor del mundo.
Shinboneniná 
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