No es de las peores, tampoco se recordará como una de las mejores. Es, dicho burdamente, la versión cañí de una mezcla entre The Shining (1980) y The Fifth Element (1997), pero sin un Bruce Willis capaz de todo y mucho más para salvarnos de todo mal.
Lo mejor de todo es el final, por cierto giro inesperado, pero necesario argumentalmente, y por no ser el desenlace común y corriente en estos casos.
spoiler:
Empalagan todos los tópicos al principio: la casa encantada, la luz que se enciende y apaga, el niño inocente y los niños malvados, los objetos que se mueven, el amigo ajeno a la familia que parece va a ser el justiciero vengador, el hombre extraño que expía y esconde algo a la vez, el culto esotérico a extrañas sectas... Y molestan los fogonazos de flash back que se empeñan en intrigar y mostrar a la vez. Y más molestá el recurso de recurrir a espectros que se desdoblan.