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El poder que aporta el conocimiento
Ayer, cuando fui a mirar la cartelera del cine, me sentí un poco decepcionada; aún no han traído la nueva de Coixet y de las demás que están, alguna ya la he visto, otras no me llaman, y la de “Cometas en el cielo” la ponen en unas horas algo intempestivas para la franja horaria que me conviene. De modo que elegí “Las crónicas de Spiderwick”, que se está emitiendo desde que se inauguró el cine hace ya más de un mes, pero que yo he ido postergando a favor de otras opciones. Por fin hoy le he hecho caso, y tengo que decir que no me ha decepcionado en absoluto dentro de los cánones de lo que para mí es una película decente de fantasía, acción y aventuras. Tal vez yo no le pida demasiado a ese género; tal vez me deje embaucar por la magia, la adrenalina y las emociones. No sé qué será, pero cuando traspasé las pesadas puertas de la sala 6, me sumergí en ese espacio tapizado de semioscuridad y silencio alejado del resto del mundo, subí las escaleras iluminadas de azul, me senté y comenzó la aventura, sencillamente me dejé arrastrar. Y lo disfruté como los niños que también estaban allí.
Siempre se tiende a comparar las historias fantásticas de la literatura, y ciertamente todas poseen elementos comunes. En ese sentido, “Las crónicas de Spiderwick” no es mejor que otras, pero yo diría que tampoco es peor, al menos en lo que se refiere en las narraciones dirigidas al público infantil.
El elemento común en estos relatos suele ser el de alguna familia desestructurada que atraviesa por momentos difíciles, con niños que sufren. Sus vidas están en una cuerda floja de incomprensión, discusiones y tensiones, afrontando cambios y situaciones que alterarían a cualquiera. Y, si no tuvieran suficiente con esos problemas, resulta que la familia Grace hereda una casa un tanto extraña, que carga con un pasado y una amenaza que aguarda su momento. Un descubrimiento de Jared, el hijo rebelde de la familia, desencadenará el caos. Un viejo libro que ha permanecido escondido durante ochenta años, escrito por el tío-bisabuelo Arthur Spiderwick y que contiene en sus páginas toda la información acerca de un mundo mágico paralelo, pone en peligro las vidas de la familia Grace y también supone una amenaza para el mundo si cae en las manos más terroríficas: el ogro Mulgarath.
A partir del descubrimiento, comienza a aventura y la acción se dispara, mientras los tres hermanos Grace luchan por salvaguardar el libro hechizado, sus propias vidas y, de paso, intentar descubrir el modo de impedir que Mulgarath acceda a la información que le otorgaría el poder absoluto.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Una aventura adrenalítica para ser disfrutada en familia, con el añadido de una grandiosa banda sonora de James Horner (“Braveheart”, “Titanic”, “Leyendas de pasión”… Todas ellas con excelentes bandas sonoras), una fotografía que no defrauda y con unos efectos especiales no sobresalientes pero sí buenos, y un guión que, como es habitual en este género, se decanta por los caminos de una épica en la que los niños son los protagonistas y avanzan hacia la madurez mientras corren y luchan desesperadamente e idean, en medio de la crisis, maneras de resolver las dificultades, aprendiendo por el camino importantes valores, como proteger y cuidar a quienes están a tu lado día tras día.
Para quienes aún conservan algo de ese niño rebelde, que sabe que la vida no es una balsa de aceite y que está deseoso de probarse a sí mismo.
Para quienes alguna vez quisimos ser como Jared. Para quienes soñábamos que encontrábamos mundos mágicos.
Y los encontré. En los libros. Igual que Jared con las crónicas de Spiderwick.
Y yo fui Jared.
Vivoleyendo
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