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Entre los cimientos de una educación desasistida
Una de las últimas noticias que he leído sobre nuestro sistema educativo, es que a partir de ahora los alumnos de Primaria contarán con ordenadores portátiles personales en un intento de modernizar susodicho sistema y, supuestamente, confamiliarizarse con las nuevas tecnologías. Vamos, que lo que antes se hacía con boli, papel y un libro, ahora se realizará mediante computadoras, las mismas computadoras que también reinan en el entorno familiar y los procedimientos que, a la larga, terminarán por aborregar a un alumnado que ya está suficientemente aborregado a día de hoy. En definitiva, que la educación está convaleciente, por no decir herida de gravedad, y cualquier cosa que el señor Cantet nos cuente en su "Entre les murs" estará, seguramente, por debajo de la realidad, aunque no por ello el intento por otorgar esa cercanía y ese tono tan natural a su obra van a dejar de hacer de su último film algo valeroso y necesario. De todos modos, y aunque el acercamiento de Cantet sea tan fidedigno como palpable, una cinta como ésta debía tener algo más.
Se entiende, que en el intento de cualquier cineasta por querer trasladar una de las realidades que nos rodean a la gran pantalla, éste produzca un acercamiento que nos desvele la situación y que, en muchas ocasiones, narre tal cual lo que está aconteciendo, dejando que sea el espectador quien discierna por si solo y, sin embargo, el realizador galo consigue traspasar ese umbral, el que muestra de un modo más pasivo al espectador todo aquello que quiere contar, trenzando momentos que, no sólo dan pie a un debate inteligente y fundamental para "Entre les murs", sino también otorgan un fondo y alguna de las posibles soluciones a un problema que, día a día, se va agravando cada vez más.
Hace poco, hablando sobre "La ola", llegue a la conclusión de que al intentar adaptar unos acontecimientos que sucedieron hace décadas a la actualidad, se producía una grave descontextualización, y es que, no vale vendarse más los ojos: lo que sucede en la actualidad con la cuestión educativa es algo que nos atañe a todos, y que cada vez es más patente y está más alejado de aquel sistema que, aunque fuese muchísimo más duro, no ofrecía la permisividad y libertades que sí da éste, donde incluso los padres se han dado el capricho de tomar parte golpeando a los profesores de sus hijos, si es menester.
Es por ello que una película como la de Cantet es tan imprescindible a día de hoy: porque no sólo intenta concienciarnos sobre el problema que ha surgido con el sistema educativo, sino que además nos hace partícipes de la comunicación de unos muchachos en su escuela, logrando que empaticemos con ellos y, advirtiéndonos que si alguien no pone fin a este descalabro, esos muchachos que ahora sólo son mentes impulsivas y descontroladas, quien sabe hasta que punto pueden llegar.
Grandine 
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