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Voto de Vivoleyendo:
10
Voto de Vivoleyendo:
10
7,2
6.212
24 de mayo de 2009
24 de mayo de 2009
30 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por si yo creía que ya Wilder no podía maravillarme más de lo que lo había hecho, pues resulta que nunca es tarde para llevarse nuevas sorpresas.
Un amigo y yo decidimos sacar del baúl de los recuerdos y desempolvar esta obra poco conocida del genio. Pensábamos dedicarle un ciclo a Audrey, nuestra admirada, delgaducha y bella actriz belga y reina de la elegancia y de la dulzura en el celuloide.
Yo, que siento debilidad por las comedias románticas, sobre todo si me llegan a las fibras del corazón, hasta ahora no sabía lo que me había perdido al no haber tenido conocimiento de que existía esta preciosidad.
Pero, como mi amigo me comentó antes de que yo la viera, "tienes mucha suerte de no haberla visto aún, porque tras la primera vez desearías que hubiera otra primera vez para ella".
Y es cierto. Yo, como todos, desearía que hubiera otra primera vez para tantas películas, y para tantas cosas... Por eso, la primera vez en la que uno recibirá un hermoso regalo será tan especial y tan única que querremos guardarla en el cofre de los tesoros, y que fuese como cuando rebobinamos un vídeo para regresar a una parte que nos gusta volver a ver, pero que también pudiésemos rebobinar nuestra memoria, borrar el trozo grabado en ella y experimentar de nuevo todo ese torrente de emociones.
Un amigo y yo decidimos sacar del baúl de los recuerdos y desempolvar esta obra poco conocida del genio. Pensábamos dedicarle un ciclo a Audrey, nuestra admirada, delgaducha y bella actriz belga y reina de la elegancia y de la dulzura en el celuloide.
Yo, que siento debilidad por las comedias románticas, sobre todo si me llegan a las fibras del corazón, hasta ahora no sabía lo que me había perdido al no haber tenido conocimiento de que existía esta preciosidad.
Pero, como mi amigo me comentó antes de que yo la viera, "tienes mucha suerte de no haberla visto aún, porque tras la primera vez desearías que hubiera otra primera vez para ella".
Y es cierto. Yo, como todos, desearía que hubiera otra primera vez para tantas películas, y para tantas cosas... Por eso, la primera vez en la que uno recibirá un hermoso regalo será tan especial y tan única que querremos guardarla en el cofre de los tesoros, y que fuese como cuando rebobinamos un vídeo para regresar a una parte que nos gusta volver a ver, pero que también pudiésemos rebobinar nuestra memoria, borrar el trozo grabado en ella y experimentar de nuevo todo ese torrente de emociones.

Audrey Hepburn
Otra primera vez.
Quisiera regresar atrás y que mi mente olvidara el atrevimiento de esa chica que osa enamorarse de un galán maduro y donjuán y, pese a su juventud e inocencia, entrar como una digna contrincante en el juego del amor sin figurar como una simple muesca más en un cinturón repleto de muescas. Tocar ante las narices del seductor impenitente la arriesgada melodía que él ya ha tocado tantas veces, pero mejorándola considerablemente porque ella la toca con todo su amor y su sentimiento, y procurando que él no advierta que esa música es puro amor, para proteger su corazón de mujer enamorada y que no sea arrojado como si fuese una cáscara vacía. Se adelantará, con audacia, a esos pasos mecánicos y calculados, intentando cazar al cazador en sus propias redes...
Un alarde de cine prodigioso alimentado por la imagen de un París de ensueño, la Ciudad del Amor, sin apenas salir de una modesta casa y de una suite del Ritz. Por la extraordinaria interpretación de Maurice Chevalier, el veterano actor que ofrece el complemento perfecto como padre amoroso, divertido y adorable. Por la inextinguible magia de Audrey, que con ese rostro de ángel, esa silueta menuda y breve y con esa capacidad para transmitirlo todo con una mirada, con esos ojos que son el mundo entero, basta para llenar cada rincón.
Quisiera regresar atrás y que mi mente olvidara el atrevimiento de esa chica que osa enamorarse de un galán maduro y donjuán y, pese a su juventud e inocencia, entrar como una digna contrincante en el juego del amor sin figurar como una simple muesca más en un cinturón repleto de muescas. Tocar ante las narices del seductor impenitente la arriesgada melodía que él ya ha tocado tantas veces, pero mejorándola considerablemente porque ella la toca con todo su amor y su sentimiento, y procurando que él no advierta que esa música es puro amor, para proteger su corazón de mujer enamorada y que no sea arrojado como si fuese una cáscara vacía. Se adelantará, con audacia, a esos pasos mecánicos y calculados, intentando cazar al cazador en sus propias redes...
Un alarde de cine prodigioso alimentado por la imagen de un París de ensueño, la Ciudad del Amor, sin apenas salir de una modesta casa y de una suite del Ritz. Por la extraordinaria interpretación de Maurice Chevalier, el veterano actor que ofrece el complemento perfecto como padre amoroso, divertido y adorable. Por la inextinguible magia de Audrey, que con ese rostro de ángel, esa silueta menuda y breve y con esa capacidad para transmitirlo todo con una mirada, con esos ojos que son el mundo entero, basta para llenar cada rincón.

Audrey Hepburn & Gary Cooper
Por Gary Cooper, por esa ternura que provoca la confusión en un hombre que es perro viejo y que creía sabérselas todas, y que pasa por la vida huyendo, para encontrarse por fin con alguien que romperá todos sus esquemas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y por ese amor de tarde, por esa fabulación inventada para pagar con la misma moneda, por esa chica que simula un amorío pasajero.
Que retorna cada anochecer a una casa que le parecerá triste, a una vida que le parecerá insulsa y solitaria, mientras espera otro año más para volver a jugar a un juego que la seduce tanto como la lastima.
Aunque sólo sea por un amor de tarde.
Que retorna cada anochecer a una casa que le parecerá triste, a una vida que le parecerá insulsa y solitaria, mientras espera otro año más para volver a jugar a un juego que la seduce tanto como la lastima.
Aunque sólo sea por un amor de tarde.
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