La primera vez que la vi, me dejó un buen regusto pero sin alcanzar las cumbres de sus predecesoras inmediatas en la filmografía del maestro -en pie, señores-.
Pero ahora, vista de nuevo, casi que la nota que le puse se queda pequeña. La historia plantea el manido tema de la omnipotencia del presidente de los EEUU, pero aquí Eastwood nos muestra la idea del individualismo entendido a la americana, que en general les ha funcionado muy bien. La traición a su país y al amigo no merecen otra cosa que el enfrentamiento al poder absoluto.
Todo ello con el conflicto colateral de la hija sin cariño paterno -precioso el amor reflejado en la distancia-, también reflejado en anteriores películas del director. Creo que es algo que en la vida real del maestro le tiene un poco obsesionado. Por cierto Linney da empaque con su interpretación a un papel que podía resultar frío o anodino.
Mención aparte para la dirección de actores y su interpretación: son TODOS sin excepción excelentes y lo demuestran en sus mayores o menores momentos de gloria en el film.
Lo mejor: El amor de un padre.
Lo peor: Aunque parezca lo contrario, es creíble todo el recorrido del impresentable presidente.
Nota: 7,45.
spoiler:
Frase digna de Harry el sucio con la jeringuilla en el cuello del asesino: "Piedad? Ya no tengo de eso!!". Y la inyección sigue su curso...
El baile del presidente con su asistente con el collar, sin desperdicio...