"Desmontando a Harry" nos presenta a un Woody Allen sin complejos, capaz de reflejar lo mejor de sí mismo y nuevamente sus neuras, pero también lo peor; y es que, si no supiéramos quién es este cineasta, viendo sólo esta película pensaríamos, como mínimo, que se trata de un enfermo mental.
Como es habitual, Allen ironiza con todo lo que le obsesiona, pero aquí se pasa, para mi gusto, con el sexo. Tiene mucho talento como para estar todo el rato utilizando expresiones que recaen en lo soez y vulgar, lo cual le hace perder puntos. Además, llegó un momento en que me entró el sueño y no pude acabarla, probablemente porque la vi en TV y la publicidad no favorece ese intento de "enganchar" al espectador con golpes humorísticos que no demoren el hilo argumental.
Por ello, no deja de ser para mí otra más de sus películas autobiográficas, aunque tiene momentos y, sobre todo, frases y diálogos memorables (spoiler)
spoiler:
- La escena inicial en que la abuela pilla "in fraganti" a los amantes montándoselo en el baño es divertidísima. Más cuando el hombre está a punto de llegar al orgasmo y la abuela cita el verbo "correr" con un sentido totalmente inocente.
- La aparición de la muerte confundiendo al joven y ficticio Harry (Tobey MacGuire) con su amigo, que le había prestado el apartamento para llevar a un profesional oriental del sexo.
- Cuando Woody Allen visita al psiquiatra y le comenta: "Doctor, ¿Vd. cree que es normal que quiera follarme a todas las mujeres que veo por la calle? ¿Acaso el Presidente de los E.E.U.U. tiene esa obsesión? .... Bueno, bueno, está bien, tal vez no sea el mejor ejemplo".
- Woody Allen a la prostituta: "El Universo se desintegra. ¿Sabes lo que es un agujero negro?". Respuesta de ella: "Claro, con lo que me gano la vida".
Y, por supuesto, el viaje que hace Harry en coche a la Universidad en compañía de personajes que representan sus neuras: La prostituta (sexo), el amigo que se muere (hipocondria) y el hijo (el niño que él lleva dentro).