|
Corre corre que te pillo.
Gibson nos planta delante de las narices una persecución en toda regla. Nerviosa, tensa... Anacronismos aparte (ese final “sorpresa” es quizás una licencia excesiva), no cabe duda de que la película entretiene y, aunque no apasiona y carece del necesario aliento épico, apenas tiene tiempos muertos pese a su duración.
La factura es correcta (vestuario y caracterizaciones) y los detalles visuales magníficos (buen empleo de la selva), al igual que la elección de los actores. No tiene nada que ver, por supuesto, con una película histórica convencional (que no lo es) y se agradece el esfuerzo por hacer un producto personal. Y personal es, independientemente de que la opción escogida sea o no la correcta.
El problema, sin negarle su condición de producto entretenido que se devora a ratos, es algo que me viene pasando últimamente con determinadas películas (Maria Antonieta por ej.), y es que no sé exactamente qué quieren contarme. No sé si la película tiene rumbo fijo. Lo que está claro es que había para mucho más, estoy completamente de acuerdo con eso de “Esperamos al menos una pista sobre las causas del derrumbe del Imperio Maya, pero en lugar de eso tenemos a un Rambo precolombino”. Y ahí estaba el material para un auténtico espectáculo heroico o aventura homérica (llámese como se quiera). Gibson se conforma con un espectáculo ágil y llevadero. Un entretenimiento que juega bien sus poco pretenciosas bazas.
Concluyendo es un producto entretenido y personal, aunque no de autor como bien dice Bastardo, que entretendrá a todo aficionado que esté dispuesto a pasar por alto eso de que los Mayas no predecían eclipses, la descripción costumbrista del principio que es bastante deficitaria en cuanto a su desarrollo y que, además, es falsa... Y por supuesto ese final *(spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: * con parto in extremis incluido e inevitable. Con un tipo como éste tampoco podíamos esperar otra cosa. Y es que Gibson los abortos ni en pintura.
Ni por causa natural.
Bloomsday 
|