El de Jackman. Se ve venir y por ello no me desagrada. Estoy harto de que traten de sorprenderme a toda costa. Viene bien que, a veces, ese final se apunte de antemano y simplemente veamos su desarrollo. Sin saltitos en la butaca, sin espasmos, sin la búsqueda desenfrenada del asombro puntual muchas veces mal atado y perfilado.
Por ahí no me quejo.
El de Bale. Forzadita la cosa ¿no? Además es un final que demuestra que Nolan ha sido cagón durante toda la película. El tío oculta sus cartas, tanto que al final...*(spoiler)
Gran factura, por supuesto, repaso en ese sentido a El ilusionista.
¿Narración? Buen intento pero resultado sólo aceptable. Una narración así me suele encantar y entiendo que en el anquilosado panorama cinematográfico actual el recurso a una forma de contar, digamos, más faulkneriana (salvando todas las distancias del mundo) es un acto creo que casi de obligado tránsito para cualquier director mínimamente comprometido con este formato. Pero otra cosa es que se trate de conjugar esas pretensiones narrativas que obsesionan sin duda alguna a Nolan y un cierto hilo comercial. De ahí lo único que sale es un batiburrillo un tanto deslavazado que a ratos apasiona y a ratos agota al no extraer de ese montaje alternado ninguna consecuencia dramática. Esa narración se queda, sólo, en un recurso gratuito para mantener la atención recurriendo al arte de “enganchar-despistando”.
No digo más que de esta cinta ya se ha hablado mucho.
En todo caso soy de los que piensan que Nolan nos va a brindar muy buen cine e, incluso, alguna que otra (atención: palabro) "obra maestra".
spoiler:
*...cuando ves al hermano-ayudante frente a Jackman en la cárcel piensas: Ese tío está maquillado. ¿Qué cojones pinta un primer plano de un tío caracterizado a estas alturas? Y te das cuenta de que Nolan te ha ocultado durante todo el metraje a un personaje capital en la película. No se le da peso alguno, no se le da importancia. Y eso no es sorprender o engañar con talento. Eso es ocultar, esconder... Eso no es ingenio, es simplemente una ocultación cagona. ¡Miéntenos coño! Muéstranos (trazando un paralelismo) a Bruce Willis sin hablar con nadie en toda la película (Nolan sólo hubiese mostrado escenas de Willis y Osment, sin nadie más), danos pistas pero distrae nuestra atención hasta que nos la traguemos entera. Pero la táctica de, simplemente, no enseñar a ese “otro” durante toda la película, condenarlo al ostracismo hasta que parezca un mero relleno para al final hacerlo surgir como la piedra Rosetta que todo lo revela... Eso es un acto cobarde que denota falta de ingenio en la elaboración del guión y, sobre todo, falta de cojones.