Fuga de cerebros podría ser el episodio piloto de una serie de antena 3 que nunca llegó a emitirse, por ser demasiado mala (que ya es decir para esta cadena). Fernando González Molina, que afirma ser partidario del cine comercial, pretendía adaptar a nuestra industria la comedia americana de risa fácil y palomitas según sus propias palabras.
El cine con espíritu de TV, materializado en este subproducto, recoge todo lo malo de la caja tonta y lo adereza con un montón de topicazos de la comedia mala y desfasada de EEUU. No hay más que ver la arquitectura de personajes. Mario Casas, el sex symbol actual que con ponerle unos pantalones hasta los sobacos y gafas han creído cambiarlo radicalmente de registro. Amaia Salamanca hace un papel totalmente plano, sin matices, de chica guapa sonriente que se pasea por la pantalla mostrando sus encantos para regocijo de adolescentes ávidos de carne desnuda y no de celuloide. Los secundarios hacen lo que pueden con los personajes que les han dado: Canco Rodríguez ejecutando el cliché de gitando trapichero, Alberto Amarilla el ciego que al menos te parece simpático, un paralítico, un homosexual reprimido...
Todas las situaciones son totalmente estúpidas, incluso si nos predisponemos a ver una comedia, ni una risa. Todo parece absurdo y se intenta salvar con las apariciones de actores reconocidos: utilizan como reclamo la reaparición del matrimonio Sr.Cuesta y Loles León, Resines, el actor del Chiki-chiki (¿posiblemente lo único gracioso de la película?).
spoiler:
El personaje interpretado por Casas(Emilio) lleva toda la vida enamorado de Natalia pero nunca se ha atrevido a decírselo. Natalia consigue una beca para irse a estudiar medicina a Oxford (Qué nivel! ¿no?). Emilio no puede dejar que esto pase y decide irse para allá con sus mediocres amigos para conquistar a la chica. Con un exquisito montaje de photoshop el peculiar grupo tiene nota para estudiar medicina sin problemas, con residencia reservada y todo. A partir de aquí una sucesión de tonterías, chistes de pollas, semen, orina, necrofilia y un tratamiento inadecuado de las discapacidades.
Y no podía faltar la escena de sexo gratuita, metida con calzador en forma de sueño del protagonista, para que Amaia Salamanca enseñara sus encantos y atraer a las masas al cine. Para eso veís el trozo de la película en youtube que alguien se encargará de colgarlo, pero si podéis evitarlo, no acerquéis vuestro cerebro a esta película.