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EL HUNDIMIENTO
Evocando la película homónima de Oliver Hirschbiegel, otro director germano como Uwe Boll, no se me ocurría un título más apropiado para el despropósito que nos ocupa.
A años luz uno del otro, el film sobre Hitler era una solvente cinta, muestra del buen pulso de la cinematografía actual alemana. Sin embargo Boll se salta todos los resortes del buen hacer artístico, sea en su país o en cualquier parte del globo. Él mismo dice que su estilo fílmico es fruto de horas y horas devorando pelis americanas, y, de esta forma, excusa su modo impersonal, tan poco europeo, de rodar.
No obstante, yo apuntaría, sr. Boll, que lo que se destaca en su cine es la carencia de algún tipo de estilo, la asombrosamente grosera puesta en escena y el escaso cuidado en el detalle.
En BLOODRAYNE volvemos a ese campo que tanto emociona al director, la traslación a la pantalla de un videojuego, y, por supuesto, acompañada de las manías típicas que mostraba en anteriores obras como ALONE IN THE DARK.
Resumiendo:
*MALA DIRECCIÓN ARTÍSTICA Y ACTORAL. Los decorados son de lo más soso visto en años, y los actores no saben, aun al final de la cinta, dónde están, si en Transilvania o en "Xena, la princesa guerrera"(así, con unas directrices, quizás habrían intentado hacer un papel, pero claro, estaban perdidos, que de eso sabe nuestra amiga Michelle Rodriguez)
*MAL USO DE LA CÁMARA. Como una peli de vampiros que es, debería provocar en el personal algún tipo de inquietud o desasosiego. Pues nada de nada, produce una risa alternada con bostezos hasta los títulos de crédito. Malos encuadres, chapuceras secuencias y horrendo montaje.
*ABURRIMIENTO. No se sabe si estamos ante un episodio barato de alguna serie televisiva en horario de madrugada o ante un insulto al folclore vampírico y, por extensión, al espectador medio, por no apuntar a los aficionados del género.
La historia (no tengo claro que hubiese alguna) es incompresiblemente complicada, o por el contrario, tan simple que casi hace llorar. No tiene interés alguno y, encima, al final empeora más el entuerto.
Vamos, que el sr. Boll ha hundido el proyecto a los abismos del "trash", sin duda con la inestimable colaboración de un equipo obtuso y sin profesionalidad.
Si hay alguna credencial o carné que permitan agarrar una cámara, por favor que se lo retiren a este cachondo alemán lo antes posible.
fiodor 
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