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Presos con sentimientos.
Soberbias actuaciones, Alberto consigue que nos creamos que es un asesino sin escrúpulos ni límites.
La película es bastante sutil, aunque se utiliza de manera totalmente tendenciosa, por todas esas maravillosas personas que opinan que todo el mundo merece una segunda oportunidad, bueno, y una tercera, y cuarta, y todas las que hagan falta hasta que un violento psicópata asesino decida cansarse de matar y sentar la cabeza... Hay que joderse, viva la hipocresía.
Quitando este pequeño inciso, como ya dije, la película me parece bastante objetiva, mostrando unos funcionarios muy profesionales en líneas generales y unos presos violentos, que no pierden credibilidad.
La película es entretenida sin llegar a ser una obra maestra.
Sir dunkel 
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