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QUÍMICA PURA
Nos encontramos ante una gran película, que sinceramente me sorprendió y de la que esperaba menos. Kazan dirige esta excepcional producción y le da fluidez y ritmo a la historia, a la vez que, de la mano de unas grandísimas actuaciones, logra lanzar a un puñado de personajes hacia la inmortalidad.
Debo decir que me ha parecido muy buena porque sobresale en los dos aspectos que a mí personalmente más me influyen a la hora del calificar un filme: el guión, en primer lugar, y las interpretaciones, en segundo. Aquí son perfectas el uno y las otras. Siempre he creído que, a la hora de adaptar a la pantalla una novela o un relato, es una grandísima ventaja contar con el escritor original para confeccionar el guión (creo que “El padrino” es el caso más claro). Muy buen trabajo, pues, de Budd Schulberg; no sólo brinda la base para que los actores brillen, sino que logra sacar mucho jugo a un argumento que, a priori, no se presenta tan prometedor.
¿Qué se podrá decir aquí de Marlon Brando que no se haya dicho ya? ¿Nos encontramos ante el mejor actor de la historia del cine? Muy probablemente sí, y su participación en esta cinta justifica en gran medida el tópico. Simplemente magnífico, si bien debe considerarse que cuenta con un reparto que le acompaña de forma excelente y con un guión que le permite explayarse en su personaje y llevarlo adelante con brillantez. Destaca Lee J. Cobb en el papel de Johnny Friendly, y también, como siempre, Karl Malden. Pero lo que más habría que destacar de las actuaciones no es su valor individual, sino la increíble química que se desprende entre los intérpretes, sobre todo en las parejas Brando-Steiger (que estuvo fantástico en el rol de Charley Malloy) y también Brando-Marie Saint (en un debut para el recuerdo).
Además, Kazan tuvo la habilidad o la fortuna de incluir una escena que es estéticamente perfecta. Estamos hablando, por supuesto, de la del viaje en taxi de Terry Malloy con su hermano y del alucinante diálogo que se lleva acabo dentro del coche. Resultó ser, al final, la escena emblema del filme y una de las más famosas de la historia.
Al margen quedan los motivos que tuvo el director para justificar las acusaciones a una comisión del crimen, motivos personales que no deben, en mi opinión, influir a la hora de calificar y criticar la cinta. Magnífica música, a cargo nada menos que de Leonard Bernstein.
Tal vez parezca exagerado el entregar 8 Oscars a esta película, aunque, si se analizan las categorías en las que los obtuvo, no se puede decir que haya sido injusto alguno de ellos. Brando se alza con su primer Oscar al Mejor Actor, y Eve Marie Saint con el de Mejor Actriz de Reparto. El resto (Película, Director, Guión, Dirección Artística, Fotografía y Montaje) obedece al acierto del guionista y a la sapiencia de Kazan para plasmar la historia en el celuloide.
LO PEOR: Alguna pequeñísima salida fácil del guión.
LO MEJOR: Casi todo. Un Brando para el recuerdo y un film completo en todo sentido.
LEANDRO PINTO 
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