Lo que en manos de otro director hubiese resultado una idea ridícula, en Allen se convierte en una tragicomedia magistral que nos habla de su amor infinito hacia el cine. 85 minutos casi perfectos, sin nada que sobre, sin nada que echemos de menos, con un guión descabellado que sin embargo nos tragamos con los ojos bien abiertos.
spoiler:
El final de la película, el de Mia Farrow curando sus penas en la sala de cine mientras ve Sombrero de Copa, es un "momento Allen" (que diría Boris Izaguirre) similar al de Hannah y sus hermanas, cuando el propio Allen se reconcilia con la vida viendo Sopa de Ganso en otro cine, y también a la escena inicial de Sueños de seductor, cuando Woody devora literalmente la pantalla viendo a su envidiado Humphrey en Casablanca.