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"Sí, Zeus, como el padre de Apolo, del monte Olimpo, de no me toques los cojones que te meto un rayo por el culo, ¡Zeus!, ¿te parece mal o qué?"
Samuel L. Jackson era lo que necesitaba la saga, sin más, bueno, L. Jackson y McTiernan, mientras uno sorprende con su recital de frases descojonantes, el otro vuelve a la acción trepidante que ya tenía la primera cinta también dirigida por él, así que cojonudo.
También vuelven la camiseta de tirantes de McClane, sus míticas e ingeniosas ocurrencias (como lo de cruzar "por" el parque) y, como no, un villano que tiene carisma, muchiiiiiiisimo carisma, el grandioso Jeremy Irons, que también añade la nota cómica el cabrón, como uno más.
Aquí, como ya he dicho, la acción vuelve a ser trepidante de nuevo... pero nada de tonterías, McTiernan no se anda con medias tintas y toda la acción es desmesurada y bestial, como debe ser coño, menos tonterías al estilo Harlin.
El guión tiene un punto más de ingenio, por eso de "Simon dice.." y otorga más de una despiporrante situación para que nuestros entrañables protagonistas interactúen y ofrezcan risas por doquier, y no sólo eso, sino también secuencias repletas de frenesí y acción de la mejorcita, con McClane dando la talla de nuevo, como no.
Puede que lo peor de todo sean las vueltas que da el entramado cuando se podría resolver en menos minutos, cosa que, evidentemente, le hace perder intensidad, de todos modos, el tito McClane no da ni un momento de descanso y nos deja secuencias de esas que pasan directamente al recuerdo por lo mítico de sus reacciones.
Aun así, y aunque no sea la jungla que a todos nos maravillo a finales de los 80, es una jungla de lo más satisfactoria, donde sacar partido a sus virtudes es sumamente fácil con un equipo así y con un guión donde no sobra el disfrute que el público busca cuando quiere ver una película de acción.
Y ahora, es cuando viene Wiseman y la caga.. ¡yuhu!
Grandine 
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