Sin lugar a dudas esta película culmina las posibilidades que dan los ordenadores en cuanto a efectos especiales. La gran asignatura pendiente, recrear organismos vivos, ha sido aprobada con sobresaliente: ya se puede hacer cualquier cosa en el cine, el límite está en la imaginación.
En cuanto a la historia... una rubia despampanate deja de lado a un valiente, honrado y amable escritor, por el cachas que "parte el bacalao", aunque sea un bruto, tonto, violento, asesino y maltratador. Muy educativo, habrá que dejar de ir al cine y empezar con el gimnasio y los esteróides.
spoiler:
Sobraron algunas escenas, pero faltaron otras: no han terminado de estamparle cloroformo en la cara al mono, y ya lo están exibiendo en un teatro... y sin embargo el Jackson no se corta si tiene que mandar a gente del barco a la isla cuatro veces, zarpar dos veces, mandar a la muerte a decenas de extras digitales durante una hora, cazar al mono dos veces, o hacer una veintena de pasadas de avioneta y otra de miraditas tristes de mono. Este tío flipa mucho, a ver que hace sin una mega-licencia de apuesta segura y presupuesto de cheque en blanco... es decir, una peli SUYA.