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Pequeña recuperación de Scott
Agradable sorpresa de Ridley Scott que tras su correcta aunque sobravalorada Gladiator y su triste (por cutre) pero rentable Hannibal, decide hacer una película sencilla, una comedia de estafadores basada en el guión sólido y el buen trabajo de los actores. El resultado es que el Sr Scott realiza una de sus mejores películas en los últimos años, en la que su aspecto visual, de nuevo muy cuidado, no se come el guión, que en este caso se ve mas trabajado de lo que suele ser habitual en él, sino que las utiliza para matizarlo y enriquecerlo. El director se muestra especialmente hábil en el retrato de los personajes, en especial en la relación entre el protagonista y su hija, que hacen que la historia contada gane en fuerza. El montaje, la fotografía y la música contribuyen muy positivamente en la construcción de la historia, tanto en las manías del protagonista, como en los timos, como en sus relaciones personales. Excelentes actores, incluido un Nicholas Cage acertado aunque algo histriónico. Una película pequeña, terriblemente entretenida y con un acabado técnico impecable que parecía recuperar al Scott de otros tiempos. Por desgracia después llego Kingdom of Heaven y lo volvió a estropear.
jairechu 
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