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Cartas... desde el otro lado
Una de las cosas que hacen mejor a “Cartas desde Iwo Jima” es la existencia de “Banderas de nuestros padres”. Que Eastwood haya querido rodar las dos caras de una misma moneda es algo que le honra. Como idea global es hasta brillante. Dos películas, con los dos puntos de vista de la batalla. Y aun más mérito siendo cine USA, que ya tienen colgados el cartel (a veces de forma justa, y otras no) de mirarse demasiado el ombligo.
Eastwood se preocupa por el otro bando...por los “malos”. Y se preocupa de verdad. Se nota la exquisita escrupulosidad con la que el director ha querido retratar los sentimientos de esos japoneses puestos en el disparadero por asuntos que ni entienden, ni están a su alcance. Soldados, muchos que llevan el sentido del honor inculcado, hasta las últimas consecuencias, y algún otro que lo único pretende es sobrevivir. Magnífico personaje del muchacho al que podamos considerar protagonista del filme. Junto con el alto mando que vivió en USA, los dos que sostienen una película, que posee un par de secuencias hermosísimas, y, que desde luego, tiene un ritmo mucho más adecuado que la anterior. La película está muy bien contada, aunque quizás también le sobre algo de metraje. Pero vamos, esto es algo con lo que tenemos que contar...y al ser mucho más amena, no se nota tanto.
En cuanto a las secuencias bélicas, me invade la misma sensación que “Banderas de nuestros padres”. ¿Realmente aporta algo que nos muestre la crudeza del campo de batalla? Algo que ya se ha hecho, y que me empieza a cansar. Porque ya no me produce el efecto de detestar la guerra. Me produce el efecto de que el director quiere demostrar lo realista y lo bien que es capaz de rodar estas secuencias. Lo más interesante, son los momentos que ya vimos desde el bando contrario, y ahora los volvemos a ver desde el japonés. Pero no tienen por qué ser estos los más belicosos, precisamente.
kikujiro 
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