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¿Un diez? Quizá sea demasiado, pero ¡PING!, gracias por concursar
Es muy posible que sea una película imperfecta, melodramática, algo previsible. Pero me da igual. Como ya escribí en otra crítica, las tripas tienen razones que a veces la razón no entiende. Cuando vi por primera vez EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS yo era un muchacho muy parecido a esos alumnos, con la misma edad, con los mismos temores, con unos padres que también lo esperaban todo de mi inteligencia. Yo también iba a un estricto colegio privado, aunque de provincias, donde nos exprimían hasta la última neurona con estúpidos abusos intelectuales. Ustedes me comprenderán...
En esta cuarta o quinta revisión de la película, ya casi tengo la edad del profesor Keating, y ahora veo las cosas desde esa mesa a la que él se subía para contemplarlo todo con perspectiva. Y desde allí, con la experiencia, el saber, y todas esas paridas, veo que nada ha cambiado, que seguimos siendo los mismos, que los sueños siguen ahí, idénticos, intocados, porque nada ni nadie nos deja, de una puta vez, lanzarnos de cabeza al Carpe Diem.
¡Oh, capitán, mi capitán!
LeonNewman 
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