|
La belleza que oculta el vacío.
Nunca me gustarán las pelis cuya única gracia sea la pirotécnia visual, por muy bien lograda que esté, si no hay detras ninguna historia medianamente amena que contar. Éste es un buen caso de ese tipo de cine, que se basa exclusivamente en bellas imágenes para ocultar la ausencia de argumentos.
Para la primera -digamos- historia, nos encontramos con una animación original cuyo diseño puede recordar a la de "El muro de Pink Floyd" (y con una secuencia que calca el cuadro "La tentación de San Antonio" de Dalí), pero muchísimo más dificil de entender que no aquella, si es que se pretendía contar algo. Además que ese primer segmento no concluye, sino que se cierra al final de la peli, si es que había algo que cerrar. Bonita animación, buena música, y nada más.
La segunda parte es sobre un corredor de carreras de algo así como bólidos futuristas. Algo de acción y masacre, con una bonita animación y una buena música, para realmente no contarnos ni porque sucede lo que sucede, ni a santo de qué viene todo. Olé por el guionista, inventor de la jornada laboral de 35 minutos semanales.
El tercer fragmento es el del señor Otomo, con su fijación por las máquinas, y posee una bonita animación y buena música. Pero lo que nos cuenta es lo de siempre y, lo mismo que en "Memories" sin concluír la narración.
En fin: que la animación está curradísima, como era de esperar, pero al acabar de verla te queda la sensación de que no te han contado absolutamente nada de interés. Igual que hiciera posteriormente en la ya citada "Memories", o en "Steam boy": bonitas ilustraciones en movimiento sin un texto que les dé razón de ser.
Kingo 
|