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DELICIOSOS PECADOS
Ian McEwan, dotado historiador británico, demostró con la novela ATONEMENT ser, además, un eficiente, sublime y elegante novelista.
Ahora otro igualmente gran artesano, Joe Wright, se ocupa de trasladar a la pantalla la obra partiendo de un solvente libreto, fruto del buen hacer de Christopher Hampton.
La abertura fílmica, siguiendo los compases pausados del compositor Dario Marianelli, es una ambigüa declaración de intenciones sobre lo que habrá de venir en el desarrollo de la trama:
-por un lado, evoca la demoledora sucesión de acontecimientos que se producirán, gracias a la contenida, pero extrañamente tensa, combinación de escenas y música desde los primeros compases.
-por otro, resulta harto calmada y tranquilizadora la ambientación tan exquisita que el departamento técnico ha querido imprimir a este título, bello y descorazonador a partes iguales, con encuadres largos e hiperbólicamente simples que solemnizan la propuesta, a pesar de que, transcurridos los primeros momentos, seran los intérpretes los reyes de la función, los que marcarán el "tempo" narrativo.
Los actores cumplen sobradamente, sobre todo en el caso de James McAvoy,incomprensiblemente relegado en las nominaciones de la Academia. No así me sentiría tan agradecido a la demasiado cargante Keira Knightley, aunque desempeñe su labor con oficio esta vez , bordeando siempre la aciaga mania de los mohines actorales, que tanto la caracterizan. Los secundarios, magníficos.
La historia, aparentemente fria y lenta, se va revelando durante el dilatado metraje como angustioso retrato de la envidia, la superficialidad y la redención humanas, cualidades atemporalmente antropológicas y sorprendentemente comunes en épocas de supervivencia y lucha, sea interior o social. Todos los personajes serán victimas de una espiral de mentiras abrumadoras, llegando a perder por el camino los valores que mejor se deben conservar, la inocencia, la bondad y la entrega.
Bajo esta techumbre compuesta por el mosaico de personas que, como patas de araña, se agarran a la vida tejiéndola con los únicos recursos de que disponen en cada instante, el relato se va deshilvanando por distintos recovecos y mostrando al espectador lo terrible e implacable que puede llegar a ser el paso del tiempo.
En definitiva, buen elenco de actores, técnicos, soberbio guión, inteligente puesta en escena, arrebatadora música....y todo para entregarnos una película que resulta novedosa aun cuando su corazón mismo palpita al ritmo del clasicismo más ortodoxo y brioso de los grandes dramas de antaño.
Muy buena.
fiodor 
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