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Cosas de Benicio.
El más claro ejemplo de que con una historia de lo más simple, (el guión se puede resumir en un par de líneas), es posible hacer una buena película. Y es que Sussane Bier saca petroleo de un proyecto mil veces visto para, centrándose en los personajes, exprimir todas y cada una de las pocas licencias que un relato como el que tiene en sus manos le ofrece.
Se trata de un drama perfectamente masticado, sin caer en la lágima fácil e interpretado de forma soberbia por un Benicio del Toro espléndido, incomprensiblemente olvidado en los oscars, y que nos ofrece un auténtico recital artístico. Estamos ante un actor repleto de recursos, oscuro, metódico y de una templanza brutal. Está claro que es el momento de los actores latinos y que Hollywood bien hará en dejar en sus manos la responsabilidad de los buenos papeles.
Halle Berry hace también muy bien su trabajo, pero se ve desbordada en muchos lances del metraje, sobre todo en aquellos en los que comparte cámara con Del Toro, en la que se aprecia la falta de esa marcha más que solo los realmente grandes actores son capaces de dar cuando el guión lo requiere.
Los secundarios cumplen con creces, sobre todo los niños, algo ya de por si destacable, sobre todo cuando estamos acostumbrados a que sean ellos los que habitualmente se carguen las películas.
Por lo demás una más que notable cinta, con momentos realmente buenos y que no se acaba desmoronando en su desenlace, algo que desgraciadamente ocurre con bastante frecuencia, y que por el contrario nos ofrece un cierre a la altura de las circustancias. Rúbrica perfecta a un trabajo muy digno.
pipona 
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