Julian Schnabel nos regala una de las mejores películas del año, un trabajo desgarrador y hermoso, convirtiendo lo que podría ser un filme de la lagrima fácil y drama común y corriente, en el cimiento de una obra maestra, lo digo con esa palabra, por que puede ser difícil de reconocer tan pronto y cuya labor será reconocida y usada con el tiempo.
Con mano maestra dirigida, perfecta fotografía de Janusz Kaminski, guión preciso, los temas musicales empleados y unas actuaciones correctas, destacando la descomunal interpretación de Mathieu Amalric (Jean-Dominique) lo digo por que estamos hablando de todo el peso interpretativo cae en un solo ojo y expresiones corporales, hacen de este film, una profunda reflexión acerca de la apreciación de la vida y la lucha por continuar con la misma.
spoiler:
Tendré por mucho tiempo en la memoria esas hermosas escenas que pasaban en los recuerdos de Jean-Dominique de las cosas que solía hacer y jamás las volvería a retomar, y el último parpadeo de este al ver terminada su grandiosa obra maestra "La Escafandra y La Mariposa".