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Dios mio perdóname... ¡Pero no me arrepiento!
Entretenida película de Hitchcock, en donde un sacerdote afronta el peligro de ser acusado y sentenciado por un crimen que le confesó un empleado de la capilla, por tal motivo no puede revelar el secreto y tal situación trae a la luz de los investigadores una historia de amor secreta pero inocente.
Me parece una película interesante, que puede mantenerte a la expectativa y esperando el desenlace, sin duda el personaje clave es Otto Keller, el asesino, que da un giro de victimario a victima y nuevamente a victimario, cómo transforma esa actitud sumisa, humilde... rogando por la comprensión y el perdón, hasta llegar con una desfachatez sin límite a incriminar a su confesor y amigo el reverendo Michael Logan. Hitchcock nos muestra varios cuadros, destacando los sombríos... y los acercamientos a el siniestro rostro de Keller... muy buenos.
Giovsant 
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