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Un culo poderosísimo.
Hete aquí otra de esas películas a las que les coges cariño cuando eres pequeño y ya no se lo retiras nunca. La verdad es que ahora mismo no se me ocurre ninguna cosa que me gustara de niño y que me haya dejado de gustar de adulto, no soy muy de renegar, la verdad.
Pero es que hay que reconocer que el Hogan se hace querer, es un chuleta australiano de cuidado el tío, y el argumento tan manido del salvaje al que se le mete en la gran ciudad pocas veces fue tratado con un sentido del humor tan ingenuo y limpio como en ésta, amén de un buen numero de escenas que todos recuerdan, como la ''eso no es un cuchillo, ESTO ES UN CUCHILLO'', o la escena final en el Metro, entre muchas otras.
Ademas, la Kozlowski en la selva, enseñando el culamen con ese tanga y la cantimplora al cuello antes de ser atacada por el cocodrilo de marras, con Hogan mirándola y resoplando mientras cavila como hacer para llevarla al catre en cuanto acabe el día de rodaje, es una de las escenas que más he visto en mi vida, y no para ver al cocodrilo precisamente. De hecho confieso que el VHS acabo rallado en esa secuencia y llegó un momento en que el culo, más que verse, solo se intuía.
Sí, niños, Castigadito cuando era pequeño se la meneaba viéndole el culo a la Kozlowski cuando estaba solo en casa, ¿de qué os reís coño?, no había Internet, y las del Playboy y la Interviu no se movían, eran tiempos muy jodidos para el onanismo no imaginativo.
Pero eso sí, cuando me enteré de que el Hogan se había casado con la rubia, me di cuenta de que no era yo solo el que se había visto arrastrado a la lujuria más absoluta en aquella escena, y supe entonces cuantas cosas puede conseguir un culo como aquel.
¡¡Hogan, tú si que sabes, compañero!!.
Disfrútalo todo lo que puedas, a mí siempre me quedaran los recuerdos. Después de todo, en mi vida siempre fui de culo.
Castigado sin cenar 
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