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Anécdota de un parto anunciado
La madre de Wong Kar-Wai dio a luz en un bar de colores chillones, de gramola estropeada y de humo constante; del esfuerzo se le coloreó el pelo de morado, por no hablar de la inmediata afonía que le supuso. Su padre, mientras tanto, grababa el parto entre tartas de arándanos y ensaladas; salía del bar para enfocar tras los cristales y volvía a entrar para realizar primeros planos de su hijo, de su mujer, del camarero que llamaba a la ambulancia. Al llegar a casa, cogió la cinta y la montó, a su manera: desordenó el conjunto, ralentizó gran parte del contenido, acomodó la música, jugó con las luces molestas y atizó los moldes de lo ‘usual’.
Y éste, fue el vídeo casero que pusieron durante años los días con lluvia y en los cumpleaños; e irremediablemente influyó en la forma de manejar el ritmo y componer del hongkonés.
Dromedario 
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