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El secreto no impresiona a nadie...
Londres, principios del Siglo XX.
Dos magos principiantes buscan la fama.
La fama provoca rivalidad entre ellos.
La rivalidad provoca desastres.
Sólo uno de los dos logrará salir ileso, de lo que, en un principio,
comenzó como una sana rivalidad para ser el mago más famoso,
pero se convirtió en una batalla.... a vida o muerte.
Con una fotografía y ambientación perfectas, podremos disfrutar
del crecimiento de esa obsesion que poseen Jackman y Bale por
estar uno por encima del otro, lo que comienza con tener trucos
mejores, continúa con boicotear los trucos del contrario y finaliza
con poner en peligro la vida del rival.
Cabe citar, que, pese a ser una película fantástica
(eso nadie lo debe olvidar), hay datos e incluso personajes
históricos, Tesla (David Bowie), inventó el sistema polifásico
para trasladar la electricidad a largas distancias, tal y como
aparece en el film. Incluso se nombra a alguien más conocido,
Edison, el cual, aunque no llega a aparecer, está presente en
un par de tramos del film, mostrándonos esa rivalidad (real)
con su compatriota Tesla. Por otro lado, Chung Ling Soo
(mago asiático) existió realmente. Murió cuando su truco
de "Atrapar la bala" salió mal.
Con ésta premisa, sólo nos queda hacer caso a las primeras
palabras de la película, citadas por Alfred Borden (Christian Bale):
"Quiero que estés atento".
Si hacemos caso, pasaremos dos horas entretenidísimas y con
una gran dosis de diversión. Si no, la película logrará engañarnos
cada minuto que pasemos observándola, sólo que con una salvedad,
cuando finalice, podremos (desearemos) volver a verla, para
comprobar (con brillante resultado) que todas sus piezas
encajan perfectamente.
Poco se puede contar, se prefiere no destripar nada del argumento
de la película, mejor dispónganse a disfrutarla.
Indiana 
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