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R-O-M-P-E-D-O-R-A
En mi opinión, la película que revolucionó el cine moderno, destruyendo cánones en cuestiones de montaje y guión, contagiando a la trama de un tono gamberro e irreverente, y logrando, en fin, exhibir una forma distinta de hacer cine. Una película totalmente original y fascinante, a través de la cual Quentin Tarantino se perfila como uno de los cineastas más importantes de los 90, rodando esta maravilla que, con toda justicia, se ha transformado en un icono de la cultura contemporánea y en una de las cintas más importantes de la década.
Revolucionaria a más no poder.
“Pulp fiction” es un film que roza la perfección. Lo que Tarantino había hecho con “Reservoir dogs” parece tan sólo un ensayo ante la magnificencia que adquiere su dominio del montaje en este film. Es decir, que el concepto cinematográfico es el mismo que en su ópera prima, pero aquí está todo mucho más pulido, con detalles narrativos e interpretativos más cuidados, y, sobre todo, basando la historia en uno de los guiones más trasgresores e insolentes que ha visto el cine.
Como siempre, asombra la capacidad de Tarantino para componer libretos a base de lenguaje chabacano, y los parlamentos de los personajes están dotados de una gran dosis de inteligencia. Siendo la cuarta vez que veo el film, no puedo dejar de reírme a carcajadas ante ciertos pasajes, lo cual demuestra el impacto espontáneo que muchas de las frases generan.
Las actuaciones son, excepto la de John Travolta, todas excelentes. El otrora bailarín no estuvo mal, y debe de ser su mejor interpretación, pero lo cierto es que chirría un poco ante la gran labor de Samuel L. Jackson (enorme, sin duda el mejor entre los protagonistas), Bruce Willis, Uma Thurman y, sobre todo, Harvey Keitel. No es necesario que me ponga yo a enaltecer a este gran actor, pero el papel breve y conciso que firma en esta película (está en pantalla unos quince minutos) es MAGISTRAL, y los diálogos en los que Tarantino le hace partícipe son geniales y llenos de chispa.
El film está inteligente y hábilmente diseccionado en varias subtramas que se conectan entre sí, pero que dado el inusual montaje generan un desfase en los términos de espacio-tiempo. Así y todo, el dominio de Tarantino para que el espectador no se pierda es asombroso.
Las historias que se cuentan son una mejor que la otra, y ninguna de ellas tiene desperdicio. La de Vincent y Mia, la de Butch escapando del lugar del combate, la de Butch y Marsellus en la tienda con Zeth y, sobre todo, la del señor Lobo en la casa de Jimmy, poseen un grado de entretenimiento superlativo, y la forma en la que Tarantino rueda las escenas, con total soltura, nos demuestra que estamos ante un cineasta que, para mí, es un fuera de serie.
Asombrosa, rompedora y magistral pieza de Quentin Tarantino. Su primera gran maravilla.
LO PEOR: El discurso teológico final de Samuel L. Jackson, que impide que le ponga un 10.
LO MEJOR: El carácter revolucionario el film.
LEANDRO PINTO 
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