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Original y, a (muy pocos) ratos, chispeante
La premisa de la cinta de Jeunet es sublime: un nuevo inquilino llega a un edificio poblado por los personajes más excéntricos y "freaks" posibles. La única intención de esta gente es alimentarse, algo que consiguen ya que el "cabecilla" de éstos es un carnicero y les proporciona comida de donde sea, sí, de donde sea. Esta idea, que podría ser materializada en una película de 10, se queda en un pasable raspado al no estar, a mi juicio, totalmente desarrollada. O al menos de forma que no se haga aburrida al rato de comenzar.
De todos los freaks del edificio destacaría a dos especialmente: al que vive en el sótano con la casa medio inundada, llena de caracoles y ranas, realmente cómico, y especialmente a Aurora, una mujer que escucha voces en su cabeza y está obsesionada con el suicidio. Sus múltiples intentos de acabar con su vida, cada ves más complicados y retorcidos, arrojan un poco de luz ante lo aburridos que resultan el resto de personajes. No me gustan ni el protagonista, ni el carnicero, ni los demás; sólo me gusta Karin Viard, que está de muy buen ver, y quizá Marie-Laure Dougnac en escenas determinadas.
La última media hora es bastante entretenida, algo que no tenía toda la hora anterior, y al menos consigue arrancar alguna sonrisa recurriendo al típico "más difícil todavía", retorciendo la trama y dando giros para que se alargue innecesariamente. A destacar, además de los dos personajes previamente comentados, la fantástica fotografía de Darius Khondji. Pasable. No es mala, pero me parece que está claramente sobrevalorada... o que yo y el cine francés no vamos a llevarnos bien nunca (aunque Amelie es sublime).
Caith_Sith
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