Bueno, pues he aquí el ejemplo del oportunismo, la trampa tonta, el flipe teenagero y el efectimo barato. La razón de por qué cala la tenemos en nosotros. Cada sociedad tiene el cine que la representa. El resto es silencio.
Que me durmiera carece de interés, pero puede ser significativo para pensar que gracias a Dios mejores equipos nos han ilustrado con su sentido común a la hora de contarnos una historia.
spoiler:
¡Anda, pero si el asesino era el que parecía que estaba muerto! ¡Qué mayúscula sorpresa, definitivamente la historia me convence, qué bien pensado, qué inteligente por su parte! Es que no te lo esperas ni por asomo, es, es, es... me quito mi gorra de chaval de planet ocio. Esto es cine.