|
Deliberar
Cuando te encuentres con un nudo en la garganta, cuando no sepas verdaderamente qué es lo mejor para ti porque los nervios y la sensación de aspereza te impidan deliberar con rapidez, cuando el desasosiego aplaque tus constantes y la capacidad de reacción se vea mermada, está claro que es cuando deberás tomar aquellas decisiones tan importantes que te atañen, y te seguirán atañendo durante los próximos años. Te perseguirán, hurgarán en ti y te encontrarán donde quiera que estés para recordarte que tu conciencia nunca estará lo suficientemente limpia.
De una especie de cruce entre la fabulosa "Deliverance" (en su planteamiento y tenso desarrollo), "Aflicción" (en su direccionamiento de guión) y "Pulp Fiction" (en su estructura narrativa), aparece esta "La noche de los girasoles", uno de esos films, que sólo necesitarían el pequeño toque de un buen realizador tras las cámaras y que, precisamente, eso es lo que tiene. Y es que cuando eres bueno, poco más necesitas para sorprender, y Sanchez-Cabezudo lo demuestra con esta pequeña obra, pero grande en vicisitudes emocionales que salpican y empapan la pantalla con este thriller rural que nos sumerge en una situación incómoda y tensa, y logra destapar grandes sensaciones sin jugar al amago ni enmarañar una historia que merecía ser como es: Clara, concisa y directa.
Lo mejor de "La noche de los girasoles", es que se deja a sus personajes al antojo de unas situaciones sumamente comprometedoras, y nadie se encarga de juzgarles, es más: Se les ofrece una vía de redención/escape, haciendo que todo en ella sea modélico, desde sus primeros compases donde los protagonistas son presentados y definidos con pulcritud, hasta cada uno de sus minutos, que son compactos y no podrías encontrar un ápice de duda en ellos: Los asumes como vienen, puesto que todo resulta tan sólido, que en ningún momento te cuestionas nada de lo que sucede en pantalla, pueda ser ético o no, lícito o no e, incluso, verosímil o no. Que lo es, vaya si lo es.
Se agradece que no traten al espectador como un estúpido regalándonos un final donde todo queda claro, y nada se mancha con situaciones inconvenientes o poco convincentes, ni giros sacados de la manga en último momento para sorprender cuando los ases ya estaban jugados, y es por ello que el debut de Sánchez-Cabezudo se convierte en uno de esos films que explora un dilema y recava en ciertos aspectos que nos hacen cuestionarnos las decisiones que toman los protagonistas, obligándonos a seguirles siempre con atenta mirada.
Ahora, la pregunta es, ¿hará este pedazo de debutante que nos cuestionemos lo bueno que podría llegar a ser? Esperemos que no, mientras tanto, nos tocará repasar su ópera prima, y deliberar una y otra vez si es un simple espejismo, o este tipo lo vale.
Grandine 
|