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Crítica de Langfuller a Habitación 666 (Room 666) (TV)
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Habitación 666 (Room 666) (TV)
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Nota media: 6,0  |
Año/País: 1982 /  |
| Director: Wim Wenders |
| Reparto: Documentary, Wim Wenders, Jean-Luc Godard, Werner Herzog, Yimaz Güney, Michelangelo Antonioni, Steven Spielberg, Rainer Werner Fassbinder, Chantal Akerman, Jonathan Demme, Yilmaz Güney, Susan Seidelman, Robert Kramer, Monte Hellman, Mike De Leon |
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| 4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Langfuller
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
12 de Octubre de 2007 |
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El cuento de un idiota
Wenders ha convocado al menos dos veces a otros directores para indagar en las motivaciones que les lleva a hacer cine y en el futuro del séptimo arte. La segunda vez fue con "Lumière et compagnie" en 1995 (película que esperemos puedan incluir próximamente en la base de datos los amigos de Filmaffinity). La crisis de la representación, tema de nuestro siglo en todas las artes, ocupa el trasfondo de estas iniciativas. Si algo dejan en claro es la despreocupación de los cineastas por la construcción de un discurso, sus respuestas son la mayoría de las veces pobres y escasamente valederas, claro que el tiempo de que disponen no da para mucho más que para buscar la brevedad y el aforismo, la contundencia y la nada. Negarse a responder como hacen algunos no es sencillamente una actitud malhumorada sino el reconocimiento de una imposibilidad.
Hay en la segunda de las películas mencionadas algunos hallazgos modestos. A propósito del centenario del descubrimiento del cinematógrafo se les propone a los cineastas convocados rodar un corto de 50 segundos con la cámara original de los Lumière. El cine dentro del cine es una constante en esos cortos en referencia a la revisión del propio discurso. Algunos se limitan a rodar despreocupadamente, sin pretensiones y lo dicen explícitamente como aquello que dicen los niños cuando pierden en el juego "esto no vale, ¿eh?", para que se lo tengamos en cuenta. Otros incluyen referencias al cine, a Buñuel y a Resnais por ejemplo, y a su mortandad. Aún otros aprovechan la ocasión para la denuncia social como Trueba o para el recuerdo como los cortos dedicados al aniversario de la destrucción de Hiroshima.
Pero para mí, no sé si consciente o no, el corto que los reúne a todos y cifra el problema de la representación, es el de Spike Lee. En sus 50 seg. rueda un primer plano de su hijo y la voz-en-off del director le apremia para que diga "dadda". El niño trata de articular algo, mueve los labios insensiblemente hasta que al final, bordeando el límite, pronuncia la palabra y el corto termina. Podría pensarse que algo puede ser dicho, después de todo, pero no debemos olvidar que el sonido no es sincronizado sino que es un añadido, un simulacro. El crío en realidad no logró articular palabra ninguna. No podemos dejar de pensar que el realizador con toda su autoridad de padre y de director no consigue transmitir nada, no logra formular un sentido y a nosotros sólo nos queda el ruido y la furia y el dadá, no el de Spike Lee sino el de Tristán Tzara. La coletilla final podría ser esa frase de Javier Marías: "Uno no debería contar nunca nada"
Langfuller 
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