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El divorcio debería ser ilegal
Como bien dicen algunos críticos, se trata de un screwball comedy del siglo XXI, y aunque no llega a ser una de las grandes de los hermanos Coen, tampoco es para fusilarla de esta manera, ya que es una comedia digna de ver y disfrutar. Buenas interpretaciones de la pareja de protagonistas, Clooney y Zeta-Jones están perfectos en sus respectivos roles.
Es una buena comedia de enredo, donde los divorcios están a la orden del día. La zigzagueante trama nos enseña los intereses que impulsan a los seres humanos en la lucha de egos de cada día, donde la avaricia, el amor por el dinero, y la falta de ética son moneda habitual de nuestros tiempos tan materialistas. Aunque siempre queda una gota de esperanza en el duro desierto para el amor verdadero, claro está.
Vamos a hablar de los divorcios. Conozco a mucha gente progresista que es de izquierdas y lucha dignamente contra el liberalismo económico, pero que luego aceptan el liberalismo social, y hay que decir que los dos ámbitos van juntos. Por ejemplo, están a favor del divorcio, del aborto, de las feministas, los homosexuales, los pobres y los extranjeros. Pues yo no. Asumo las consecuencias de ser un antiliberal, y digo que el divorcio es otra forma de consumir masivamente, puesto que aceptas el centro comercial y la trampa del capital.
Si el divorcio existe, uno puede tener la predisposición de no tomarse en serio nada, y después de un año finiquitar la relación. Así, apoyas el valor del hedonismo y la no sacrificación de las personas, dado que no están obligadas. Si no formas una buena familia mal vas. Se nos ha olvidado valorar debidamente el esfuerzo de aguantarse el uno al otro, por el bien común: los hijos, y el futuro de la sociedad.
Claro que existen casos excepcionales: si el marido pega a su mujer o cuando la mujer se niega a acostarse con su marido porque se ha casado por su dinero. Banalizar las relaciones matrimoniales y las sexuales hace que la codicia y la posterior insatisfacción espiritual del ser humano no conozca límites. La ley actual es perversa, pero a la gente poco le importa, porque vive engañada. Comprar muchos objetos no nos saciará nunca, y eso mismo pasa con las relaciones humanas.
Kriza 
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