|
Sale Matthew Broderick, y no vomité: ya es algo
Película de digestión rápida, de argumento algo bobochorras, y con pocas cosas buenas a destacar. El cinco que le endoso es, más que nada, porque a la Pfeiffer aún no se le habían desplazado los ojos hacia las orejas, y estaba bien hermosa (bueno, y quizás también porque entre toda su caspa no deja de ser entretenida). A destacar, como muy lamentable, la banda sonora del todo inapropiada y de una cutrería ochentera que, hoy en día, hasta produce gríma. Ah!: lo del título de esta diatriba es, sencillamente, porque a la que veo el nombre de ese tío en un reparto, suelo ver la película como si estuviese haciendo un 69 con Barbra Streisand. O sea, con el culillo bien apretado, por si acaso las sorpresas.
Kingo 
|