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Humor blanco
Hawks, fiel a su estilo, nos entrega esta comedia de tono alocado, vertiginoso y con salpicados dejos de notable inspiración. La fiera de mi niña es un clásico que a mi gusto no puede dejar de verse, puesto que representa un estilo de humor que ya no se utiliza.
Con su contrapartida en el humor negro, entiéndase al humor blanco como un tipo de comedia alejado de toda carga violenta, irónica o de doble sentido. Su principal virtud es la transparencia, a veces mal interpretada como humor "tonto" en donde la trama se va armando en base a alocados giros del guión.
Hepburn y Grant cumplen con el axioma básico de este tipo de pelis con carga romántica: tienen conexión entre ellos, lo que le otorga a la obra esa chispa necesaria que engancha al espectador. De todas formas la química entre ellos, la construcción de la pareja no es tan importante como la sucesión de gags que conforman el argumento, argumento disparatado y caótico en apariencia, pero que tiende a conectar hacia el final todas las bifurcaciones sin dejar cabos sueltos. Denominada screwball comedy, sus chistes pueden parecer infantiles, sí, pero es un humor de calibre fino, muy alejado de las comedias burdas que hoy por hoy infestan al cine norteamericano y cuenta con las participación de animales, fox terriers y leopardos amaestrados: bien se sabe que la participación de animales catapultan a cualquier peli.
Recomandable por su estilo, a mi gusto desaparecido en el cine actual, La fiera de mi niña tiene esa dosis de humor fresco que puede pecar por su ligereza, pero que en última instancia cumple con los requisitos de la comedia pura: hacer reir y entretener.
Juan Rúas 
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