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El profesor Aristarain en una nueva clase sobre la vida
"Roma", "Lugares comunes", "Martín (Hache)"...
Hay directores a los que parece que les resulta fácil desnudar al ser humano. Interiorizar en sus pensamientos, sus emociones, sus sueños... Y Aristarain es uno de ellos. Porque más que historias, construye radiografías diferentes de un ser tan complejo como es el ser humano. Y lo hace de una forma sencilla, pero contundente.
"Martín (Hache)" no es, claro está, una excepción. En ella,Aristarain habla sobre la juventud y el duro paso hacia la vida adulta (ejemplos similares los hemos podido ver en films espléndidos como los "Soñadores" de Bertolucci o "Y tu mamá también" del gran Cuarón), sobre la carga de un padre que nunca ejerció como tal, sobre las drogas y de su efecto nostálgico pero vital para seguir caminando por una ardua vida, sobre los problemas de Argentina... (tema muy recurrente en el cine argentino)
Sobre tantas cosas...
"Martín (Hache)" es una lograda reflexión sobre la vida y lo que esperamos de ella, aún que no tengamos ideas claras sobre eso, como le ocurre al personaje de Juan Diego Botto.
Como en cualquier film argentino, todos los actores están estupendos. Desde el maestro Luppi, hasta el joven Botto. Y, entremedias, una Cecilia Roth brillante y un Eusebio Poncela en estado de gracia.
Las películas de Aristarain nunca me han marcado de forma ostensible, pero siempre pienso que algo cambia dentro de mí, algo imperceptible.
Quizá sea en mi mi visión sobre el hombre. En mi visión sobre la vida.
Escar 
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