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Otro clásico recién nacido.
Perpetuamente encumbrado en mi catálogo de debilidades, el maestro Eastwood vuelve con "Million Dollar Baby" a remover sus resortes de cine maduro, clásico imperecedero y que pega en la diana de la retina y del corazón.
En esta historia de un veterano entrenador de grandes boxeadores (Eastwood), que regenta un gimnasio, y una solitaria y corajuda muchacha (Swank) determinada, por encima de todo, a ser una buena boxeadora, y con ello, acercarse a sentir algo vivo en su nebulosa vida, Eastwood realiza un sombrío, doloroso, sencillo, magistral retrato de la condición humana y con ella de conceptos tan valiosos y grandes como la Redención, el Perdón, la Amistad, el Amor, la Fe, el Triunfo, la Vida y la Muerte. Y es mejor no decir nada más y verla.
Eastwood vuelve a dejar K.O. a practicamente todos sus colegas con otro derechazo lento, determinante, implacable e imparable que desencaja mandíbulas de cineastas de plastilina y desenmascara el desierto de talento que rodea a un tipo tan majestuoso como él.
Grandes interpretaciones, gran guión de Paul Haggis, gran fotografía, gran historia. Y 4 Oscars. Lo último es lo que menos importa.
Otro clásico recién nacido, un drama narrado para saborearse con ese tono tenebrista, lúcido, amargo, melancólico, tristón pero tan maravillosamente reconfortante y plenamente emocionante de un maestro como Eastwood.
kafka 
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