Pues eso, el señor Roberto Benigni consiguió hacerme un nudo más en el estómago hasta cuando se levantó del asiento para celebrar el Oscar a la mejor película extranjera...
Estamos ante un film narrado como los de antes, con tiempo e imaginación, con clase, y sobre todo con un tacto llevado a un extremo pocas veces visto...
Un magnífico ejemplo de cómo entender la vida, y de como sacrificarla para ahorrar el sufrimiento a quienes de verdad amamos.
Una joya imprescindible, que lo es aun más para los que no hemos tenido la suerte de tener un padre "superheroe" como en la película, un padre que tan sólo con acariciarnos, o darnos la mano es capaz de hacernos sentir las personas más seguras del mundo...
spoiler:
La escena en la que a través de la megafonia, grita "buenos días princesa" es sin duda otra de las secuencias que vuelven al cine tan maravilloso y vivo...