Cuando el cine francés imita al americano y/o genera productos como éste, de un acabado estético impecable y con su mayor o menor dosis de violencia, el resultado raramente vale la pena.
Chrysalis se pierde en las formas, cuida al máximo lo visual y se olvida de la narrativa. Y lo que es peor, del contenido. El comienzo es espectacular, y sin embargo, la película nunca llega a arrancar realmente. El guionista juega al escondite con el espectador, hasta el punto de que cuando empiezan a encajar las piezas de este llamativo rompecabezas, la película se termina, dejándonos con la sensación de que para este viaje no necesitábamos alforjas.
Una historia que, sin resultar novedosa, desde luego habría dado mejores resultados en manos de otro director con más ganas de contar algo y menos pretensiones estéticas.
spoiler:
Aparte de lo dicho, me resultan verdaderamente chocantes y forzadas las dos escenas de lucha con artes marciales, cuya carencia de espontaneidad y de conexión con el resto de la película hace que rocen el ridículo.