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Y puede que se quede corta...
A pesar de ser una película para mayores de 18 años, HAPPINESS no es para TODOS los mayores de 18 años. Hay que ser muy cínico, muy descreído, tener un cierto toque de misantropía para soportar, creer, e incluso compadecer, a estos tiparracos y tipejas que pululan por su metraje. No es apta para todo el mundo, no. Si lo tuyo es el rollo Meg Ryan o Katie Holmes, vas de culo, muy de culo, con HAPPINESS. Vive feliz en tu nube de algodón rosa, baby, porque el mundo real, el de la gente que te cruzas todos los días por la calle, se parece mucho, muchísimo, a este universo aparentemente desquiciado de Todd Solondz. "Todos tenemos nuestros más y nuestros menos", dice el personaje del gran Hoffman, y es cierto, pero HAPPINES nos da un tremendo bofetón para recordarnos que los menos, en la gente mortal como nosotros, son abrumadora mayoría, que nos dominan, nos predestinan y nos condenan.
Como en todas la películas estilo SHORT CUTS, donde multitud de personajes e historias secundarias se entrecruzan, unas funcionan peor que otras, y de ahí mi notable (no-sobresaliente). En concreto, la historieta de los papás de las hermanas sobra, en mi opinión, por completo. ¿Qué es todo ese rollo de Gazzara, el golf, su querida, su no-separación? Las demás tramas, incluidos los pasotes del hijo pajillero y de la vecina gorda (perdón, con problemas de sobrepeso) te agarran por ahí abajo y ya no te sueltan. ¿Mi preferida?: la de Seymour Hoffman, of course. No se puede ser más patético, más creíble, más genial. Ya apuntaba maneras...
LeonNewman 
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