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Crítica de cassavetes a Un final Made in Hollywood
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Un final Made in Hollywood
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Nota media: 6,9  |
Año/País: 2002 /  |
| Director: Woody Allen |
| Reparto: Woody Allen, Téa Leoni, Treat Williams, George Hamilton, Mark Rydell, Debra Messing, Tiffani-Amber Thiessen, Barney Cheng, Isaac Mizrahi, Greg Mottola |
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| 1 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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cassavetes
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
10 de Octubre de 2006 |
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Ojos que no ven
Un final made in Hollywood supone una nueva reflexión en clave de comedia sobre el oficio del creador. En otras ocasiones Allen se ensaña con el papel jugado por cierta segmentos de la cinematografía de su época. Esta vez Allen no quiere hurgar en la herida tan profundamente, y nos muestra sólo la parte divertida del making off de una película hollywoodiense muy peculiar. Para dejarlo bien claro, él es en la cinta un director venido a menos de una superproducción sobre la ciudad de Nueva York... un director que va a rodar una historia y que se vuelve ciego a poco de comenzar el rodaje.
Con esos ingredientes la comedia está asegurada. Más allá de la crítica que puede envolver el hecho de la ceguera creativa de ciertos directores del cine actual, a Allen le interesa el lado jocoso y el juego que la trama. Está clara la crítica, pero queda en un segundo plano.
Cualitativamente no será la película por la que sea recordado el cine del director norteamericano. Puede notarse cierto cansancio en alguno de los momentos. Pero ello no quita a que nos encontremos con instantes brillantes de comedia. Allen lo que hace es aprovechar las características que le brinda el tener un protagonista ciego que debe dirigir una película. De esta forma, retoma el gag visual de principos de su carrera.
Los actores casi son debutantes en su mayoría con Allen. Destaca la intervención del veterano cineasta Mark Rydell, la prometedora Debra Messing o la atractiva Tea Leoni, pero poco más. En ese sentido, poco le importa ya a Allen el que suenen más o menos los nombres elegidos. Unas veces acertará y otras no tanto, pero éste es su cine, ésta su forma de trabajar. Y es que a estas alturas de la película nada le puede resultar menos inquietante que perder el favor de quienes ahora en su país le reprochan su cine. A ellos dedica la posdata de la película: siempre nos quedará París, allí donde pueden valorar una obra sin intervenir los prejuicios antes que aplaudir a ciegas uno fabricado multidimensional y recargado.
cassavetes 
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