Sorpresa es la primera sensación que me quedó una vez vista esta obra. Al empezar la película uno no llega a entender hacia dónde quiere ir el pequeño gigante de NY. Pero uno se va metiendo en la piel de ese querible y a la vez detestable profesor de tenis. Todo matizado con una música que nos pone en ambiente como pocas películas, y ni que hablar de las imágenes. No sobra nada y no falta nada. El film es un espiral, que empieza como un drama ligero, hasta convertirse en un thriller atrapante, con un gran realismo.
Totalmente fundamental ver esta película para todos los amantes del buen cine. La dirección es muy buena, pero para mi las actuaciones de Scarlett (madre mía, que mujer) y de Jonathan Rhys Meyers son sencillamente perfectas.
Disfrútenla.
spoiler:
La escena en la que el personaje de Meyers espera en el departamento de la vieja a que llegue Scarlett es sencillamente magistral. No recuerdo muchas películas con una escena de tal suspenso, yo por lo menos sufría a la par que el protagonista.