Creo que la película se sustenta más que nada en unas buenas interpretaciones (sobretodo una excelente Norma Aleandro) porque me da la sensación que, aún siendo un guión bastante bueno, no se llega a explotar éste como se podría haber echo. Y no es tanto por falta de presupuesto, ya que creo que en éste tipo de historias la mejor inversión es la actuación en sí de los actores pero sobretodo un buen guión y una buena puesta en escena. Así pues, siendo justos, y admitiendo que los actores realizan en general un trabajo bastante bueno (con algunos momentos excelentes), dado el nivel que se le da por el guión, hay que decir que en ésta película falla algo, falta algo. En mi opinión falla el tempo: realmente se me hace aburrida y sobretodo lenta la primera mitad, y sólo en la segunda se llega a dar algo de vidilla al tema y nos llega a emocionar algo. El resto es más un intento fallido de dramatización que cae en la pretenciosidad más que en el acierto. La historia en sí no funciona, aunque hay momentos (poquitos a mi juicio) de cierta brillantez. Creo que Ricardo Darín, en general flojea mucho su nivel en éste film, aunque también tiene momentos buenos (no tanto por la interpretación sino por el guión), como cuando arranca un discurso con el cura sobre el matrimonio y la necesidad del estado de conciencia por parte de los signatarios del contrato.
Precisamente éstas pequeñas joyitas en forma de reflexiones a modo de diálogos o monólogos es lo que le ayuda a soportar los largos espacios vacios y alargados con ñoñerías sin demasiado contenido ni sentido, que parecen tener un papel más de relleno que otra cosa. En el fondo lo que se quiere sugerir es el replanteamiento de nuestras vidas, de nuestros ideales, que surgen en momentos de crisis, pero falla en parte en las formas de plantearlo.
Así pues en general una película demasiado lenta y aburrida en gran parte, pero con momentos de chispa que, sin embargo, no hacen que llegue a "prender".
Podría haber estado mucho mejor.
spoiler:
Un punto, que como español, también encuentro negativo, es la falta de vocalización por parte de los actores argentinos. Realmente en los primeros compases de la película cuesta entender una sola palabra de lo que se dice, hay que estar atentísimos. Especialmente ocurre esto con la interpretación de Darín.
Si a ésto se le añade la falta de costumbre por los modismos ajenos...
En la parte positiva hay unos pequeñísimos momentos, pequeñas escenas, donde realmente me ha llegado a emocionar y me saltaban las lágrimas: como cuando "el hijo" lee la poesía de su hija y se emociona porque empieza a hacer un paralelismo con su madre o cuando al final le pide perdón a su madre y ésta le acaricia las lágrimas y le dice que le quiere.
También, como he apuntado en la crítica general, los momentos más reflesivos o filosóficos, como esos diálogos entre los amigos (me ha gustado mucho más Eduardo Blanco que Darín).