La primera aventura de Indiana Jones es el comienzo para muchos del género de aventuras. Claro que hay clásicos repartidos por el siglo veinte, pero son historia antigua, nunca mejor dicho. Pregunta hoy en día, si conocen Las minas del rey Salomón o El hombre que pudo reinar y después pregunta si conocen Indiana Jones. Les faltará tiempo para hacer el tata rito...tatari. Puede que sea triste, pero es la cruda realidad.
Aquí hay que echarle la culpa a John Williams, creador de las fanfarrias eternas que llevan acompañándonos durante tantos años. Sus bandas sonoras se convierten en señas de identidad tan reconocibles como evocadoras.
Únele a este hombre a otro maestro llamado Steven Spielberg y el éxito está garantizado. No es casualidad que los dos sean auténticos todoterrenos, se sienten cómodos en cualquier género que afrontan.
Y por si todo esto fuera poco, el protagonista es el bueno por excelencia del cine de las últimas décadas; el eterno héroe Harrison Ford.
Hablar de Indiana Jones es hablar de la historia del cine, de escenas para el recuerdo, de momentos inolvidables que están en la memoria colectiva.
De ejemplo puede servir perfectamente el comienzo de la película. Cuando pensamos en aventura, ¿Acaso podemos tener una imagen mas nítida y clara en nuestra mente, que no sea la de Indy corriendo por su vida con una bola gigante pisándole los talones?. Si, es posible. Pero su sustituta seria una en la que Indy se enfrasca en una de esas míticas persecuciones mortales, en las que va subiéndose a cualquier vehículo que tenga un nazi dentro, del que el héroe del sombrero y el látigo dará buena cuenta.
Clásico inolvidable.
spoiler:
A los míticos momentos anteriormente mencionados y otros grandisimos de la saga podemos unirles los numerosos homenajes que dan buena fe de lo grande que es Indiana Jones. Como el de Los Simpson con Bart escapando por los pelos de Homer. Saludando victorioso ondeando al viento su gorra desde el autobús, mientras Homer le maldice en plan indígena cabreado.
Y escenas mil veces imitadas como el momento de bichos y serpientes, cuando aparece un tipo con turbante, espada y mala hostia, pero es rápidamente despachado con un disparo certero de Indy o esa escena final del arca en una caja siendo guardada... se abre plano y la vemos en un almacén lleno de miles de cajas. Ahí queda.