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Sobredosis de miserias
Altman siempre tuvo predilección por los films corales y aquí se desató. Revolotean demasiadas historias, y como siempre pasa, todos preferimos una más que otra, algunas nos sobran, otras nos faltan, etc. Es prácticamente imposible no ser irregular con gigantesco material. Sin embargo, a mí me sabe bien, pero tirando a poco.
No me llego a meter del todo en ninguna historia, casi todas tienen su interés, y el mensaje de que todos tenemos nuestras miserias (algunas más miserias que otras) está muy bien expuesto. Su "sucesora", "Magnolia", hace que las ambiciones de ésta palidezcan de lo desmedido del proyecto de Anderson. “Magnolia” era más irregular, pero yo llegué a llorar con la historia de Robards y con alguna que otra más, aquí no me emociono con ninguna. Yo creo que es porque Altman no me involucra, si los personajes se desnudan sentimentalmente yo no me he llegado a identificar con ellos, y en los personajes que podrían ser interesantes no se profundiza.
Como conjunto, sin embargo, está muy bien. Y sin duda hay una excusa invencible para defenderla y son los actores. A mí me da igual que el personaje de Lemmon no pinte mucho, es Lemmon y siempre me gusta verlo y oírlo, así que no me estorba, y el resto es de órdago: Tim Robbins, Julianne Moore, Andie McDowell, Lily Tomlin, Chris Penn, Robert Downey jr., Frances McDormand...me dejo alguno seguro. Mi querido Tom Waits también está, pero como actor nunca me ha atraído, y ésta no es una excepción. Podrían haberlo sacado cantando en vez de a la madre de la violinista, y me apuesto a que mi valoración hubiese ascendido.
El film también acierta en mostrar a los personajes en su vida profesional y en su intimidad, esta última muy explícita. Pero mostrar la intimidad de los personajes no significa comprender lo que hay dentro de ellos. Bastante bien, pero podría haber sido colosal.
GVD 
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