Las hagiografías hechas por admiradores babosos son mortalmente aburridas. Se puede hacer buen cine militante, pero con inteligencia. La perspectiva estrecha del fanático limita el alcance de la obra, sólo la hace apta para militantes convencidos. Malcolm X no es personaje que me simpatice, pero captado en toda su complejidad y la de su época, daba material para hacer una buena película. Spike Lee se limita a hacer una copia servil de la autografía escrita por Alex Haley, con el punto de vista del propio Malcolm X, con una ideología maniquea y racista sin nada que envidiar al Nazismo. Hitler llegó al poder, los musulmanes negros, al menos por ahora, afortunadamente, no. Leni Rienfenstahl y Eisenstein por lo menos fabricaban buen cine.
spoiler:
Dentro de veinte años, una hagiografía de Osama Bin Laden obtendrá quince nominaciones a los Oscar.