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Alejandro Magno y Obi Wan buscan piso en California.
Como cada año por estas fechas, cual si fuera el anuncio de la loteria o las luces de Navidad Woody Allen vuelve con una película bajo el brazo, y es necesario para cualquier adicto al cine ir a verla sean cual sean las críticas recibidas, los actores protagonistas o el argumento del film; sucede como con Steven Spielberg o Martin Scorsese, es un deber ver sus obras (aunque luego te lleves sorpresas ingratas con títulos como "La terminal" o "El aviador" ). Algo similar ocurre con este "El sueño de Casandra" que viene a ser algo así como "Match Point" rodada sin oficio y casi de manera rutinaria; de hecho en algunas secuencias da la impresión de estar, digamos, mal hecha, mal montada, los diálogos rezuman una frialdad inaudita y la interpretación de Farrell, siempre cigarro en mano y cara de angustiado, es cuando menos risible (de hecho el público, entre los que yo me incluyo, en las escenas de más suspense o debate moral se mofaba por lo bajo por lo cómico, en vez de dramático, de la situación). Obviando todo este barniz despersonalizante, lo que es obviar mucho, se esconde un argumento digno de las tragedias griegas, a las cuales se cita en una de las conversaciones entre los personajes (como en "Match Point" se veia al protagonista leyendo a Dostoieski ), ayudando al espectador a entender por donde van a ir los tiros, y nunca mejor dicho. El conflicto familiar y la motivación por la autorrealización se afilan hasta extremos inaprensibles dando lugar al densenlace final, en un barco y rodeados de agua cerca de orilla, como si de un "El padrino II" se tratara.
McKnight 
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