Aunque el comienzo, el platillo, el robot y el montaje de algunos tramos (vehículos militares para allá y para acá) son de lo más típico, el planteamiento básico es mucho más interesante de lo habitual en la serie B americana de esos años.
Ahora los extraterrestres tienen apariencia humana, vienen en son de paz (más o menos) y somos los propios humanos los que no queremos escuchar sus advertencias. Es decir, el destino de la raza humana depende de nosotros mismos.
Esta buena idea y un sentido del humor y del entretenimiento bastante elegantes hacen que se soporten mejor las limitaciones técnicas y los numerosos fallos de guión que, aunque se intentan justificar bastante bien (y esto ya era noticia en este género por aquel entonces), no dejan del todo satisfecho al avezado espectador.
spoiler:
El principal fallo de guión es que en un momento el extraterrestre dice que si no hacemos caso de sus advertencias se verán obligados a destruir el planeta Tierra. La justificación final es que él mismo forma parte de una especie de policía interplanetaria que vela por la paz de todos los mundos adscritos a cierto convenio y, como el planeta Tierra está experimentando con armas nucleares para fines bélicos, ven un peligro inminente en ello.
Lo que no acabo de entender es por qué amenazan con destruir nuestro mundo. Vamos a ver, si tienen semejante tecnología podrían controlarnos fácilmente sin necesidad de tomar medidas tan drásticas.