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El tiempo no pasa para todas igual de bien
Hubo un día en el que el VHS era la caña, el Spectrum 128K imponente, los discos de Glen Medeiros se vendían como churros, el surtido de galletas Cuétara triunfaba, el Butragueño metía goles, el E.G.B. mandaba y no el E.S.O, te fumabas un cigarro tranquilo en donde quisieras, tus primos mayores te parecían guays, y "Jóvenes ocultos" era una gran película.
Si hoy reconocemos que el VHS era un coñazo porque mareaba con los botes que pegaban las imagenes, el Spectrum 128k sólo iba a 15 colores y tardaba un huevo en cargar los juegos, el Glen Medeiros era un niñato pijo, el surtido Cuétara es totalmente birrioso, El Butragueño estaba empajillao, el E.G.B. fue desastroso, somos más sanos con los espacios sin humo, y tus primos mayores son gilipollas integrales... ¿Por qué no decir sin miedo que Jóvenes ocultos es un churrete de película?
La vi no hace mucho otra vez y lo que en antaño aprecié como una película sin límites, hoy me pareció muy, muy flojita. Ha envejecido horrorosamente. Aun así no le bajo mucho la nota, todo sea por el recuerdo.
Pero eso sí, con la cosa de la nostalgia estamos llevando a muchas mecriodidades a lo más alto en las tablas. Control.
JuanCádiz 
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